Cuando las condiciones originales de una deuda dejan de ser sostenibles para tu empresa, trabajamos en su reestructuración —con bancos o con tenedores de bonos en el mercado de valores— para llegar a términos que tu empresa sí pueda cumplir.
Qué hacemos
Analizamos la situación financiera de la empresa, diseñamos una propuesta de reestructuración (plazos, tasas, garantías, quitas si corresponde), y negociamos directamente con los acreedores o con la asamblea de tenedores de bonos hasta llegar a un acuerdo.
Reestructurar no es lo mismo que refinanciar. Cuando una empresa todavía puede pagar su deuda pero las condiciones ya no le convienen, alcanza con renegociar tasa o plazo. La reestructuración es un paso más profundo: se usa cuando la empresa ya no puede sostener las condiciones originales, y lo que hay que replantear es el monto, las garantías y el cronograma completo de pagos —a veces con quitas de capital o intereses— para que la deuda vuelva a ser sostenible.
Cómo trabajamos el proceso
- Hacemos un diagnóstico honesto de la capacidad de pago real de la empresa: qué puede sostener y qué no, bajo distintos escenarios.
- Diseñamos una propuesta de reestructuración que sea viable para la empresa y defendible frente a los acreedores.
- Preparamos y llevamos la negociación con bancos, o con la asamblea de tenedores de bonos cuando la deuda está en el mercado de valores, incluyendo la documentación legal del nuevo acuerdo.
- Acompañamos a la empresa durante la implementación del acuerdo para que el cronograma renegociado efectivamente se cumpla.
Reestructurar deuda bancaria vs. deuda de mercado de valores
El proceso cambia según con quién se negocie. Con un banco, la negociación es directa entre la empresa y la entidad financiera. Cuando la deuda está en el mercado de valores —por ejemplo, en una emisión de Obligaciones Negociables—, la contraparte no es un solo acreedor sino una asamblea de tenedores de bonos, y el representante de los obligacionistas cumple un rol clave defendiendo los intereses de esos inversionistas durante la negociación. Conocer esa diferencia desde el principio es parte de diseñar una propuesta que tenga chances reales de ser aprobada.
También hay una diferencia en la urgencia con la que conviene actuar. Cuanto antes se identifique que las condiciones originales dejaron de ser sostenibles, más opciones tiene la empresa sobre la mesa: una reestructuración negociada a tiempo suele lograr mejores condiciones que una negociada bajo presión de un incumplimiento ya ocurrido. Por eso el primer paso de este servicio es siempre un diagnóstico honesto de la situación real, antes de que la empresa llegue al punto de no poder cumplir.
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